noviembre 7, 2015

Carlos Scolari sobre Byung-Chul Han: “Necesitamos intelectuales que sean capaces de pensar no sólo sobre sino también desde las condiciones culturales de la sociedad contemporánea”

Por
398 Vistas

Extracto de comentario de Carlos A. Scolari obtenido de blog Hipermediaciones

Podemos decirlo sin temores: Byung-Chul Han es el filósofo de moda. Nacido en 1959 en Corea del Sur, este pensador ha desarrollado toda su carrera académica en Alemania en diálogo permanente con un amplio abanico de intelectuales, desde Heidegger hasta MarxFoucault, Baudrillard y Benjamin. Gracias a un estilo simple -que se expresa en libros más bien breves y de fácil lectura- Byung-Chul Han se ha convertido en un referente para pensar las transformaciones sociales y políticas que atraviesan las sociedades contemporáneas.  Como se podrá ver, hay mucho “food for thought” en sus páginas y unas cuantas polémicas para seguir conversando. Todos los textos de Byung-Chul Han dialogan entre sí. A menudo sus argumentos se repiten, saltan de un volumen a otro y afloran en las páginas a lo largo de toda su obra.

Como suelo decir, en un entorno donde escasea el pensamiento crítico siempre son bienvenidas las miradas que encarnan una filosofía “negativa” y apuntan a los aspectos más cuestionables de la sociedad del siglo XXI.

En este contexto los libritos de este filósofo son un soplo de aire fresco… aunque algunos de esos aires nos recuerdan a cosas ya escritas a lo largo del siglo veinte respecto a la cultura de masas, desde el apocalipticismo de Adorno y Horkheimer hasta las “transparencias” de Baudrillard. Me resultó interesante la hipótesis según la cual el modelo inmunológico estaría en fase de superación -algo muy posible- pero no la termino de compaginar con el día a día de nuestra sociedad.La reciente crisis del ébola en España nos demuestra que el miedo al Otro (en este caso un virus que, además, viene de… África) sigue vivito y coleando. Sin embargo no creo que sea una pérdida de tiempo seguir con atención la evolución de estos modelos de control en la cultura contemporánea.

Por otra parte, estoy seguro de que el asalto al panóptico tradicional de Foucault que Byung-Chul Han propone dará lugar a unos cuantos debates.Donde Byung-Chul Han despliega una mirada muy interesante es en la cuestión del avance de la positividad y la instalación de un sistema de auto-explotación en el neoliberalismo. Sus reflexiones sobre el nuevo “sujeto del rendimiento” me parecen más que útiles para comprender los modos de producción simbólica y las nuevas formas de explotación en un capitalismo post-industrial donde reina la exposición y la hipervisibilidad.

La crítica de Byung-Chul Han -un ataque en toda regla al corazón de esa ideología nacida en un garaje de California y alimentada a golpe de start-ups exitosas en Silicon Valley- sirve para comprender mejor las tensiones entre lo privado y lo público, entre el tiempo del trabajo y el tiempo del ocio, y otras oposiciones que marcaron a la sociedad industrial y hoy están en vías de desaparición. Hay que decirlo claramente: no todos pueden ser emprendedores exitosos. La revolución digital esconde miles de trabajadores hiperexplotados de la manera más tradicional en las líneas de producción (no solo en China) y una buena cantidad de especialistas flexibles que se auto-explotan y viven al borde del síndrome del burnout. Byung-Chul Han se encarga de reflexionar sobre esta segunda figura.

Tampoco resulta difícil disentir con Byung-Chul Han cuando critica a las burbujas de información personalizada que los algoritmos nos construyen a medida. Es evidente que este entorno informacional construido a nuestra imagen y semejanza introduce una cuña profunda en el concepto de “opinión publica” y las formas de hacer política y construir hegemonía (ver la entrevista “Los partidos políticos, los sindicatos y la escuela son interfaces en crisis. Hay que resideñarlas” que me hizo Diana Fernández Irusta para La Nación).

La lectura crítica que hace Byung-Chul Han del conocimiento nacido al calor del Big Dataen cambio, me parece superficial y se merecería un análisis más extenso. Si bien nadie puede creerse “el fin de la teoría” augurado por Chris Anderson en Wired, las posibilidades que ofrecen las humanidades digitales no pueden liquidarse en un par de párrafos. Desde mi perspectiva hermenéutica y Big Data pueden entablar un diálogo fecundo. Para terminar, me queda zumbando en el oído el recurrente reclamo de Byung-Chul Han a parar la máquina, hacer silencio y desacelerar el pensamiento. Esta idea tan romántica y decimonónica -que propone volver a un pasado idealizado donde aparentemente reinaba la tranquilidad, el silencio y el slow time, y por lo tanto se podía pensar en paz me recuerda demasiado a las críticas de Theodor Adorno a las “síncopas perturbadoras” y a los “monótonos estímulos” del jazz… En breve: creo que necesitamos intelectuales que sean capaces de pensar no sólo sobre sino también desde las condiciones culturales de la sociedad contemporánea. O sea, necesitamos intelectuales -como Alessandro Baricco, Agustín Fernández Mallo, Eloy Fernández Porta, Vicente Luis Mora, Jorge Carrión Alejandro Piscitelli- que piensen desde el multitasking, la hiperatención y la fragmentación entrópica.