enero 3, 2016

Entrevista a Bruno Ollivier, profesor de la Universidad de las Antillas de visita en Chile: “Todo lo que es gratuito en internet te transforma en mercancía”

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Dedicado a la investigación de los cambios de las tecnologías el profesor francés Bruno Ollivier, realizó una charla abierta organizada por el Laboratorio de Cultura Mediática en la Universidad de Chile. Hace 4 años el profesor de la Universidad de las Antillas viene investigando el cambio de perspectiva del internet, lo que ocurre con la llegada de los datos masivos y la transformación de las identidades digitales en pura mercancía. Compartimos una entrevista en español con el académico radicado hace más de un década en una Universidad del Caribe.

Por Comunicaciones LCM.

Cuando llegó a trabajar a la Universidad de las Antillas en la zona del Caribe, el estudio de la comunicación no existía. Bruno Ollivier fue parte de los fundadores de la carrera de comunicación en una isla donde la mayor cantidad de la población es afrodescendiente. Dentro de este contexto de investigación caribeño el vínculo entre la inmigración y las comunicaciones es muy importante. “Las vías de comunicación han cambiado muchísimo y el problema de las migraciones genera la aparición de identidades culturales dobles, triples, cuádruples”, explica el académico centrado en el estudio de las identidades en la era de internet para quien la educación digital es algo vital para las sociedades.

A partir del momento que usas internet, que usas Google, que usas Facebook, todo queda registrado. Entregas tus datos. Eso es parte de las condiciones generales de Facebook. Hasta después de tu muerte. La única resistencia es dejar internet”.

Esta es la mirada aguda de internet que desarrolla el investigador francés Bruno Ollivier quien actualmente dirige investigaciones doctorales sobre comunicación y participó como profesor invitado del Fondecyt sobre “convergencia tecnológica” dirigido por el académico Bernardo Amigo del Depto. de Sociología de la Universidad de Chile. La mercantilización de nuestra información personal, conversaciones en chat o páginas visitadas en internet son parte de una nueva industrialización digital vinculada a los usos políticos de internet.

¿Para usted existe una privatización de los datos en internet?

Más bien, pienso que es un cambio de naturaleza. Se calculan que dentro de 5 años habrá entre 25 y 30 mil millones de aparatos conectados, sensores, cámaras, relojes y computadores. Estos aparatos siguen produciendo datos sin tregua, datos que se venden las 24 horas, todos los días de la semana y esos datos ya no se pueden analizar como base de datos, como los datos que se analizaban antes. Esto cambia totalmente el paisaje industrial y político de internet. Y dentro de esto la identidad se vuelve algo microscópico y bastante paradójico.

¿Ve una relación distante entre los datos masivos de internet y la identidad?

Las personas que usan Facebook, lo usan como reivindicación y como un medio de expresión, para compartir a nivel cultural, para manifestar su identidad cultural; sin embargo, esto es una trampa completa. Si Facebook es una empresa importante es porque recoge datos. Todo lo que es gratuito en internet se transforma en mercancía. Tú puedes tener un espacio controlado con el formato de la página informática para explicar tus aficiones, empresa, deporte y política. Es gratuito, pero significa que tú eres la mercancía.

¿Aquí encontramos el cambio de las identidades?

El cambio más grande llegó con los audiovisuales, porque a partir de la aparición de los audiovisuales, la identidad se transforma en identidad cultural, que es lo que se ve, lo que se escucha, lo que se cree, lo que se lee, algo visual y que se puede escuchar. Por ejemplo, la forma del pelo, el color de piel, las prendas, la música, la manera de hablar de las personas.

Todo eso es un conjunto que van -a llamar a partir de los años 50- la “identidad cultural” y que suscita reivindicaciones de identidades que se enfrentan con identidades anteriores, que son las identidades nacionales y religiosas. Las identidades cambian completamente. Se vuelven identidades culturales: lo que se ve y se puede oír. Por ejemplo, la reivindicación de los afrodescendientes en los EE.UU empieza con la radio. Cuando ellos se dan cuenta a través de la radio y luego a través de la televisión, que del otro lado del país hay gente que tiene el mismo aspecto, que habla de la misma manera, que tiene la misma manera de vestirse, la misma piel, el pelo, dicen “bueno, estos son como yo”. Y a partir de este momento la radio permite la elaboración de una identidad cultural visual y audiovisual. Eso dura hasta la actualidad.

¿Y usted cómo ve el uso político que a veces se da a las redes sociales?

Es muy interesante. Por ejemplo, está la historia de la elección de Obama el año 2012. Mientras estaban los republicanos gastando su presupuesto comprando espacios de televisión en spots nacionales, Obama y su grupo habían trabajado desde hace 2 años comprando un centro informático, analizando todos los censos, las listas electorales, las aficiones de las personas, una por una en Facebook; su posibilidad de crédito, su origen étnico, sus compras a través de la tarjeta de crédito, estableciendo en cada uno de los 11 Estados que podían cambiar el resultado nacional (los Swing States) un mapa completo de los grupos que podían a cambiar la decisión, que eran afrodescendientes, mujeres, jóvenes y latinos. A partir de esta lista los miembros del partido demócrata pudieron salir todas las mañanas con una aplicación en su Ipad, donde tenían la lista de las personas para contactar, sabiendo cuál era su perfil étnico, cuáles eran su preferencias culturales, cuál era su identidad cultural, sus preferencias políticas, su nivel de vida, si había votado o no había votado, para dirigirse a ella y establecer un contacto telefónico, correo electrónico, por Facebook, dependiendo de lo que se sabía de la persona. Y así Obama gana 10 de los 11 Estados Swing States. Por eso se permitió dormirse durante un debate nacional. Él sabía que la televisión y los debates políticos eran un teatro. El juego era el otro lado. Eso me parece un ejemplo de cómo la gente entrega datos sobre su identidad cultural, sus preferencias políticas y todo eso se vende después.

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Mi celular es mi identidad

¿Y cómo ve los cambios del concepto de identidad al momento de investigar en internet?

Lo que me llama la atención es la industrialización de la identidad a nivel de la cultura. Las preferencias culturales se transforman en producto industrial que se vende. Las preferencias políticas se venden también, pero también la identidad biológica y genética con el análisis se recopilan y se venden. Y es muy interesante porque eso permite imaginar un cambio radical en la medicina que dentro de 20 años probablemente ya no sea una medicina “curativa”, sino una medicina “predictiva”. Es algo que, por ejemplo, hizo la actriz Angelina Jolie que se hizo una mastectomía, porque tenía 90 por ciento de posibilidad de tener cáncer. Entonces la identidad es un producto, se está transformando. Lo que era lo más personal, lo más íntimo, el cuerpo, las creencias y el ADN, se transforman en un producto industrial para la venta. Este cambio me parece fascinante. Los jóvenes van a ver un mundo alucinante dentro de 50 años.

Hay bastantes discusiones sobre el concepto de identidad, hay polémicas respecto a la vigencia del concepto. ¿Cómo tú ves ese concepto? Hay varias teorías que hablan de una identidad que ha sido muy rígida, que se ha malentendido y que se busca ir más allá de ese concepto.

Si lo ves como sistema de representación de la gente, la gente siempre tiene representaciones de si mismo y de los otros y las hace circular. Se dice “esa es mi identidad, respeta mi identidad, no toquen mi identidad”. Yo pienso que como investigador no se puede opinar sobre la vigencia de lo que dice la gente sobre “esa es mi identidad”. Lo que quiero usar, mi celular, poner tal música, eso también es mi identidad.

No veo la identidad como algo metafísico, sino como producto de la representación de las prácticas sociales de la gente. Como siempre esta identidad tiene que circular, tiene que ver con la comunicación. Una identidad que no circula, no existe, un sujeto que no se comunica no existe. Los medios de comunicación y de la palabra, hasta los computadores, son los vehículos de la identidad, te hacen existir. No tengo ninguna postura teológica al respecto.

¿Ves diferencia en tu movimiento desde Europa, las Antillas y Latinoamérica? ¿Ves diferencia en el uso de internet? ¿Las discusiones cambian de un continente a otro?

Del internet no. Lo único que cambia es la banda ancha (risas). Y eso cambia los usos. Hace 10 o 15 años escribimos mucho y pensamos mucho respecto de la brecha digital, pero me parece que esto está cambiando ahora, ya que hay apropiación por parte de muchísima gente. Ya no hay brecha generacional. La gente de 80 años está conectada de manera loca; los de 5 a 7 años también. La brecha social todavía existe en términos de acceso. Pero hay muchos aparatos. Por ejemplo, antes el internet funcionaba a partir de cables telefónicos, ahora no. Había que tener una línea telefónica fija para tener internet. Ahora no. Y, si veo bien, el proyecto del dueño de Facebook de distribuir internet gratuito en la India (internet.org) y que la India posiblemente va a rechazar, significa que estamos en el proceso de colmar la experiencia digital, de suprimir e industrializar. Ahora parece que tiene más de 1500 millones de usuarios Facebook. Google es la segunda capitalización en el mundo después de Apple pero antes de las petroleras. ¿Por qué es la empresa más importante? Porque vende datos y datos de la gente, que la gente les entrega gratuitamente. Por eso es la segunda capitalización del mundo.