Preguntas Frecuentes

Cuando se pregunta a adolescentes chilenos sobre la relación entre los niños(as) y los medios, ellos(as) responden que los niños de hoy ya no tienen infancia y que están viviendo en una realidad artificial que obtienen desde la pantalla. Sin embargo, en su propia vida, consideran que los nuevos medios de comunicación les sirven para el aprendizaje, facilita la comunicación con otros, les permite “ser alguien” y estar vigentes, viviendo el presente estando en “la cresta de la ola”. Los jóvenes muestran una relación de “amor-odio” con los nuevos medios, manifestando que al tiempo que les ayudan para unas cosas, les perjudican en otras. Además, cuando describen su relación personal con los medios, suelen utilizar términos patológicos, tales como “dependencia” y “vicio”.


Los jóvenes chilenos(as) consideran que estos aparatos son como un “pequeño computador”, se mueve con ellos(as) y está preparado para acompaña la vida, adecuándose a las distintos contextos, tiempos y actividades que desarrollan. Además, su capacidad de vibrar, activa su atención a través del tacto, involucrando así diversos sentidos que les mantienen alerta a las notificaciones y actualizaciones en sus redes sociales. Finalmente, la posibilidad de personalizar la estética de los aparatos y descargar aplicaciones según sus intereses, les sirve para generar identidad.


La gran mayoría de las personas entrevistadas respondieron que los medios de comunicación manipulan a las personas. Sin embargo, cuándo se les consultó si a ellos también, la opinión más generalizada es que los medios de comunicación manipulan a los “otros”, pero a ellos no.

Durante los primeros tiempos de la investigación sobre los medios de comunicación, primó la idea que éstos podían tener un efecto incontrarrestable sobre los sujetos que se exponían a ellos, manipulando sus conciencias y haciéndolos cambiar sus gustos e ideas.

Sin embargo, la mayor parte de la investigación empírica ha demostrado que los mensajes, contenidos y discursos emitidos por los mass media, son sólo uno de los muchos factores que definen las opiniones, tendencias, ideas y actitudes que tienen los sujetos respecto de la realidad, siendo mucho más importante, por ejemplo, el núcleo familiar, los amigos y los grupos de referencia.


El problema de la “credibilidad” de los medios es uno de los temas que más interesan a publicistas, empresarios, políticos e investigadores. De acuerdo al estudio de la empresa Subjetiva de abril del 2011, la radio es el medio de comunicación más creíble, según los chilenos, seguido por la televisión. Quienes ejercen el rol de periodistas de noticieros son también considerados en Chile como “monumentos” de la credibilidad (Fondecyt).

Tanto la prensa escrita, como los noticieros televisivos y radiales, basan su existencia en la afirmación de su compromiso con la “verdad”. Sin embargo, con mucha frecuencia las versiones que algunos medios dan sobre la realidad, son muy diferentes a las de otros.

El debate sobre la “verdad” en la comunicación también se ha visto profundizada por conflictos éticos y estéticos donde la ficción y la no-ficción se han intersectado. Los géneros documentales en el último tiempo han demostrado una transgresión de los modos tradicionales de comprender la “verdad” documental y periodística. Hoy la ficción también parece ser un modo de acceder a la información y a la verdad política, cultural y social.


Desde la Aurora de Chile, a principios del siglo XIX, hasta nuestros tiempos, el acceso a la información de prensa por parte de los chilenos se ha incrementado de manera exponencial. Por ejemplo, si consideramos que los noticieros televisivos, que son uno de los programas de mayor rating de la televisión, y que en Chile existe un promedio de 2.7 televisores por hogar (“VII Encuesta Nacional de Televisión” (CNTV 2011)), la mayor parte de la población se informa masivamente, por lo menos, a través de este medio.

Esta masificación del acceso a la información y la expansión del conocimiento que los medios permiten, es el principal argumento de quienes señalan que los medios de comunicación masivos son un factor de democratización de la sociedad, en la medida que ponen a disposición de las mayorías, la información necesaria para entender, comprender y actuar sobre la realidad.

No obstante lo anterior, y sobre todo en el caso de países como el nuestro que no cuentan con una legislación que asegure el pluralismo y la diversidad política e ideológica de los medios de prensa, esa acción democratizadora que se les atribuye, se ve limitada. Esta situación se sustenta gracias a medios de comunicación (radio, televisión y prensa) que exponen debates político-sociales restringidos y donde se generan graves exclusiones de representación a grupos sociales minoritarios o sujetos que no pertenecen a las elites dominantes.


El problema de los “efectos” de los medios de comunicación sobre las personas, ha sido uno de los temas que mayor interés ha tenido en la discusión pública y en la investigación respecto de los medios de comunicación durante décadas.

Sin embargo, la investigación sobre medios de comunicación ha demostrado que existe una diferencia muy importante entre la influencia, parcial y de largo plazo, y los efectos, totales, inmediatos y permanentes.

De acuerdo al sentido común, pero sobre todo a un conjunto importante de resultados de investigaciones sociológicas, psicosociales y antropológicas al respecto, la influencia de los medios de comunicación en la discusión pública y en la vida cotidiana de las personas es importante. Sin embargo ésta, no se puede homologar al concepto de efectos, de manera similar a lo que ocurre en biología, física o química.

Si bien los medios, sus discursos, contenidos e imágenes influyen de manera importante en la vida social, ellos no causan efectos inmediatos en los sujetos, no cambian de manera radical e inmediata su manera de pensar.


Los programas denominados de “farándula” son uno de los géneros televisivos de mayor rating en Chile. Sin embargo, la mayor parte de los entrevistados señaló que no los ve y que no le gustan.

Desde el punto de vista de los investigadores, esto no es una paradoja, sino que puede indicar la diferencia entre “consumir” un programa de televisión y la valoración que los sujetos hacen de éste, cuestión que los datos del rating no pueden indicar. Discusiones morales y éticas sobre los territorios de la vida privada y sobre la organización de los cuerpos –¡que son también discusiones políticas!— adquieren protagonismo en este tipo de formato comunicacional de gran abundancia en medios comunicacionales neoliberalizados como los nacionales.


La mayoría de las personas entrevistadas, manifestaron que hacía falta más programas culturales en la televisión. Sin embargo, los datos que entrega el rating, indican que lo programas culturales tienen una audiencia infinitamente menor que los programas de farándula.

Desde el punto de vista de los investigadores, esto tampoco sería una paradoja, puesto que los sujetos podrían estar respondiendo aquello que suponen como correcto desde el punto de vista del “deber ser”.

En otras palabras, la televisión, a diferencia de la prensa, la radio y el cine, no es considerada por las élites socioculturales como un media de alto contenido cultural, sino como parte de la “baja cultura”. La baja cultura en la comunicación son hoy también imágenes virtuales como los memes o los videos de Youtube que –según estadísticas– son unos de los contenidos que más ven los chilenos en internet, en sus casas y, por qué no, en sus trabajos.


Las personas pierden relaciones sociales por culpa de internet, este es el mayor pánico que se infunda contra Internet. Sin embargo, cuando se les pregunta si a ellos también les ha pasado, la mayoría señala que, por el contrario, las han incrementado gracias a estas tecnologías.

Uno de los aspectos comunes en historia de los medios de comunicación, es que cada vez que emerge uno nuevo, éste es considerado como una enorme innovación o una gran amenaza al sistema de vida imperante. Aquello que se piensa respecto de internet, también fue planteado en la discusión social respecto de la televisión, el cine y la radio cuando estos medios fueron creados.

En cuanto a la web, si consideramos las conexiones a Internet, los datos de SUBTEL (2012) muestran un sostenido crecimiento de conexiones fijas a nivel nacional. De un total de 500 mil en el año 2000 a 2 millones en el 2011.

Por otra parte, el explosivo aumento de la telefonía celular ha alcanzado, en 2012, 24.130.754 equipos, es decir, un 60% más que los habitantes del país.

Entre los meses de enero y diciembre de 2012 se observa un crecimiento del 49% en relación a los servicios de banda ancha e internet móvil. Respecto del tipo de dispositivo utilizado para conectarse a internet, la navegación móvil a través de smartphones ha experimentado un fuerte crecimiento que representa un 77% de las conexiones 3G a diciembre de 2012. En el mismo informe de la SUBTEL, se señala que, antes una familia sólo ocupaba el computador estacionario de la casa para conectarse a internet, hoy en los hogares de Chile los usuarios se están conectando vía smartphones, tablets o a través de un dispositivo USB de banda ancha móvil.

Un indicador muy revelador de las transformaciones de la esfera mediática y tecnológica nacional, es el crecimiento en la participación de los usuarios de internet en las plataformas web denominadas “redes sociales”. Según Cerón (2011), el año 2010 existían 7.417.760 cuentas de facebook, cifra que aumentó a 8.642.120 para el año 2011.


El elemento común de todos los géneros televisivos en la actualidad, es la entretención. Tanto los programas de ficción, como informativos, de conversación o meteorológicos, están pensados y producidos desde la función de entretener a los telespectadores, fidelizarlos e impedir que ellos cambien de canal con el telecomando.

La mayor parte de los entrevistados reconoce que la televisión es una fuente principal de entretención en el hogar.


El capítulo final de la telenovela “La Madrastra”, emitida en el año 1981, tuvo un rating de alrededor de 80 puntos, lo que significa que es una de las telenovelas y programas televisivos de mayor audiencia en la historia de la televisión chilena.

Santiago, la capital de Chile, estuvo prácticamente paralizada entre las 20:00 y las 21:00 horas a mediados de septiembre de 1981, lo que representa un fenómeno social de gran envergadura.

Marcia, interpretada por la actriz Jael Ünger, era la protagonista, quien había sido acusada, injustamente de ser la asesina de Patricia. Después de muchos años en la cárcel, Marcia vuelve a su hogar para recuperar su familia y descubrir quién es el o la verdadera asesina.

El capítulo final debela la verdad. Estrella, interpretada por Gloria Münchmeyer, resulta ser la verdadera asesina, quién se vuelve loca y cuando es descubierta comienza a peinar una muñeca, lo que da origen al dicho popular que identifica al loco o a la loca, como alguien que “peina una muñeca”.


Mario Keutzberger, Don Francisco, es una de las figuras más reconocidas, emblemáticas y populares de la televisión chilena, cuyo programa “Sábado Gigante”, es transmitido en 43 países del mundo. Su fama se ha visto incrementada por liderar la iniciativa Teletón que se realiza año tras año desde el año 1975.

Su fama y reconocimiento, han llevado a diferentes instancias de la sociedad a proponer a este  animador y conductor de la televisión hispana, como candidato presidencial, cuestión que nunca ha prosperado.

Don Francisco podría ser un ejemplo de la relevancia que pueden adquirir los personajes de la televisión y los medios en la esfera pública de la sociedad.


El deporte, o más bien el fútbol, es uno de los espacios de mayor rating dentro de los telediarios. Desde 1969 el periodista y comentarista, Pedro Carcuro es miembro principal del área deportiva de televisión nacional. Recordados y célebres son sus relatos futbolísticos de numerosos partidos de la selección nacional de fútbol.


En julio de 1969, la televisión mostró a todo el planeta, cómo el astronauta norteamericano, Neil Amstrong, se convertía en el primer ser humano en pisar suelo lunar.

Sin embargo, tanto en redes sociales, como en la conversación cotidiana, esta hazaña ha sido puesta en cuestión, señalando que sólo se trata de una puesta en escena y una manipulación de los medios y que ella nunca fue realmente llevada a cabo.

Este ejemplo permite poner de relieve el hecho que parte importante de nuestro conocimiento respecto de la realidad, lo obtenemos a partir de los medios de comunicación y que nuestras posibilidades de comprobar dichos hechos es muy limitada.


A mediados del siglo XIX, uno de los únicos medios de comunicación masiva existentes era la prensa escrita. Sin embargo, su alcance sólo cubría un mínimo porcentaje de la sociedad: aquellos que en la época sabían leer y que tenían las condiciones económicas, sociales y culturales para consumir el diario.

Hoy, en cambio, la mayor parte de la población de nuestro país tiene acceso y utiliza más de tres medios de comunicación de manera permanente y cotidiana.

Nuestra dependencia respecto de los medios de comunicación y de las tecnologías, no es vital. Sin embargo, nuestra vida cotidiana es muy distinta de nuestros ancestros, los cuales no conocieron, la radio, el cine, la televisión ni internet.


El “Reality Show” es uno de los pocos géneros propiamente televisivo. A diferencia de los noticieros televisivos, que tienen como antecedente las noticias radiales y la prensa escrita, de la ficción televisiva que tienen como origen el cine, las novelas y los folletones, de los talk shows que se basan en las rutinas sociales de conversación, los RS combinan aspectos propiamente televisivos que debilitan la distinción entre realidad y ficción, entre juego y drama, entre competencia y farándula.


¿Cómo sobrevivir si sales de casa sin celular? Este accidente puede generar más de alguna preocupación para algún padre o también puede ser un alivio para quienes quieren no estar conectados. La conexión constante a la comunicación que permiten los celulares inteligentes pasa a ser hoy un medio de existir, estar disponible es un modo de estar más “presente” en el mundo.